La mañana de este lunes 29 de junio, la comunidad médica de León, Guanajuato, fue testigo de un hecho que refleja las profundas carencias del sistema de salud pública en México. Decenas de trabajadores de base de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Ginecología y Pediatría No. 48 del IMSS salieron a las calles para protestar. Vestidos de rojo y con pancartas en mano, bloquearon de forma parcial el bulevar Paseo de los Insurgentes. Su demanda no fue un aumento salarial ni mejoras en sus prestaciones, sino algo mucho más urgente: insumos básicos para trabajar y la dignificación de un hospital que atiende a la población más vulnerable de la región.
La UMAE 48 es un referente en la atención de mujeres embarazadas, recién nacidos y pacientes pediátricos de alta complejidad. Sin embargo, detrás de sus paredes se esconde una realidad que el personal médico ya no pudo callar.
Un hospital working «con las uñas»
Las denuncias presentadas por los médicos de las áreas de Pediatría, Ginecología y Neonatología exponen deficiencias alarmantes que ponen en riesgo la seguridad de los pacientes. Entre los puntos más críticos señalados durante la movilización destacan:
- Desabasto de fórmulas vitales: Se denunció un retraso de hasta tres meses en el suministro de nutriciones parenterales, un insumo esencial para la supervivencia de bebés prematuros o críticamente enfermos.
- Carencia de insumos de higiene: El personal afirmó que en ocasiones el nosocomio carece de elementos tan esenciales como el jabón para el lavado de manos, una medida básica e indispensable para prevenir infecciones intrahospitalarias.
- Saturación y sobrecarga laboral: Debido a la falta de cobertura de plazas por jubilaciones, licencias o incapacidades, la directiva ha pretendido asignar hasta 18 pacientes de alta especialidad por médico en un solo turno, una cifra que imposibilita una atención óptima.

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