Invierten 31 mdp en riego para agave en Guanajuato, pero 86% de productores queda fuera.

Invierten 31 mdp en riego para agave en Guanajuato, pero 86% de productores queda fuera.

El apoyo busca fortalecer al sector, pero la mayoría de los agaveros no accede a los beneficios, evidenciando una brecha en el campo.

El Gobierno estatal de Guanajuato, anunció una inversión de 31 millones de pesos para proyectos de riego dirigidos a productores de agave, una medida que busca fortalecer la productividad del campo y responder a la creciente demanda de esta planta en la industria. Sin embargo, detrás del anuncio hay un dato que cambia la lectura: el 86% de los productores queda fuera de este tipo de apoyos.

La inversión forma parte de una estrategia para tecnificar el campo y mejorar el rendimiento de cultivos, particularmente en el sector agavero, que ha cobrado relevancia en los últimos años. No obstante, el alcance del programa es limitado frente a la magnitud del universo de productores, lo que genera una distribución desigual de los beneficios y deja a la mayoría sin acceso a infraestructura clave como sistemas de riego.

En términos prácticos, esto significa que mientras un grupo reducido avanza hacia esquemas más eficientes y productivos, una gran parte del sector continúa dependiendo de condiciones tradicionales, con menor capacidad para enfrentar sequías, cambios climáticos o fluctuaciones del mercado. La brecha no solo es técnica, también es estructural.

El contraste plantea una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto este tipo de programas realmente impacta al campo en su conjunto? Porque aunque la inversión existe y se materializa en proyectos concretos, su cobertura limitada deja ver un modelo que prioriza casos específicos sin lograr una transformación amplia.

El crecimiento del agave en Guanajuato no es menor. Se trata de una actividad que ha ido expandiéndose y que representa oportunidades económicas importantes; sin embargo, ese crecimiento no está siendo acompañado de manera uniforme. Mientras algunos productores logran integrarse a esquemas de apoyo, otros permanecen al margen, sosteniendo la producción con menos herramientas y mayor incertidumbre.

Al final, el problema no parece estar en la inversión, sino en su alcance. Porque en el campo, como en muchas otras áreas, no basta con avanzar… si la mayoría se queda atrás.

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